Los menores en el uso de las tecnologías: viejas soluciones para nuevos problemas.

¿Cómo podemos conducir a los jóvenes y niños, cada vez más expertos y precoces, en el uso de las tecnologías? ¿Cómo debemos reaccionar como docentes, madres o padres? Las complicidades que la APD, la comunidad educativa y las familias han tejido en torno al proyecto “Menores, Internet y Tecnologías” son una respuesta a estas preguntas y a la necesidad de crear un proyecto dirigido conjuntamente a menores, profesorado y familias.

Y es que formar a los niños y jóvenes de hoy para que mañana sean adultos conscientes del valor de su información personal y estén más preparados para afrontar los riesgos del mundo digital no es una cuestión menor, tanto por los riesgos actuales como futuros. Recordemos el crecimiento en un 71% de los delitos informáticos durante el año pasado (20.534 procedimientos), según datos de la FGE (Fiscalía General del Estado), o la polémica sobre el uso del móvil en las aulas que tuvo hace unos meses el documento publicado emitido por el Consejo Escolar de Cataluña, que defendía la necesidad de hacer “un buen uso de los dispositivos móviles dentro de los centros educativos de forma que se aproveche al máximo el potencial”.

Según Ramón Miralles, uno de los impulsores del proyecto y coordinador de Auditoría y Seguridad de la Información de la APD, “nos ha movido tanto saber qué opinan los más jóvenes, que les preocupa o qué riesgos son capaces de detectar, así como compartir con docentes y familias unos mensajes básicos y unas pautas comunes sobre cómo fomentar un uso responsables de las tecnologías”. De esta forma, la propuesta para los centros educativos ha consistido en un taller preparatorio liderado por el tutor, una sesión con un voluntario de la APDCAT y, finalmente, un regreso con madres y padres para compartir estos mensajes y pautas comunes.

Ahora, con el Congreso la APDCAT se propone dar continuidad al mensaje y hacerlo llegar a más agentes sociales, profesionales y medios de comunicación. Y quiere hacerlo con un mensaje positivo sobre las posibilidades que estas herramientas tienen en el desarrollo de los más jóvenes. Y con un mensaje en clave constructiva, que debe comenzar con la implicación de las familias, aplicando viejas respuestas a problemas actuales (evitar el contacto con desconocidos, vigilar con la información personal que publicamos en la red, tener cuidado con las fotografías y videos propios y de terceros…).

En definitiva, el proyecto impulsado por la APD quiere proponer pautas orientadas a estimular la autonomía de los jóvenes, conservar un hilo de confianza dentro de la familia para tratar estos temas y apelar al uso responsable y no mal intencionado.

cjpdigital

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